PARTICIPAR PARA LA BEATIFICACIÓN DE JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ, EN VIRTUD DE LOS NUMEROSOS Y RECONOCIDOS MILAGROS QUE HA HECHO, PERO QUE AÚN NO HAN SIDO CONSIDERADOS POR EL VATICANO. LA IDEA ES COMPARTIR Y COMUNICAR CON PRUEBAS LOS MILAGROS, INFORME MEDICO, FOTOS, DECLARACIONES ENTRE OTRAS Y MUY IMPORTANTE COMO CONTACTARLE PARA ENVIAR TODA LA INFORMACION A QUIENES DECIDEN POR LA SANTIDAD.
jueves, 23 de octubre de 2014
Venezuela lista para celebrar natalicio del doctor José Gregorio Hernández
Venezuela lista para celebrar natalicio del doctor José Gregorio Hernández
Ramón Antonio Pérez || @GuardianCatolic
Venezuela está preparada para celebrar los 150 años de nacimiento del Doctor José Gregorio Hernández, el venidero domingo 26 de octubre, con festejos que no solo se llevarán a cabo en el país, sino también en algunas ciudades de América Latina, Norteamérica y Europa, especialmente en Portugal, Italia y España, donde también recordarán al “Médico de los pobres” y pedirán a Dios su pronta beatificación.Monseñor Fernando Castro Aguayo, vice postulador de la causa, ha dicho que el Venerable es un modelo y su fama de santidad traspasó las fronteras venezolanas.
“Las personas que difunden la devoción del Doctor José Gregorio Hernández hablan de un médico venezolano pero ya él traspasó las fronteras del país. Él ya no es solamente un médico venezolano: es un hombre de fe; un cristiano, un católico que se puede proponer como modelo y que está en camino a los altares”, dijo.
En Venezuela, la celebración se hará en dos lugares emblemáticos: la Parroquia Nuestra Señora de La Candelaria, en Caracas, donde reposan los restos mortales del Venerable desde el año 1976, y cuyo templo ha sido sometido a una intensa remodelación para esta fecha; y el Santuario “Doctor José Gregorio Hernández”, en Isnotú, estado Trujillo, población donde nació el Venerable, 26 de octubre de 1864.
Programa en Caracas
Dos cartelones blancos, uno en la puerta lateral izquierda y el otro en la puerta principal, anuncian las actividades del programa por los 150 años del nacimiento del “Médico de los pobres”. Ambos avisos están rubricados con el nombre del párroco de La Candelaria, Monseñor Henry Padilla.El domingo 26, a las 6 am, comienza la festividad con una serenata. A las 8 de la mañana, Monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla, obispo auxiliar de Caracas, comienza la primera misa. Luego, el Obispo de La Guaira, Monseñor Raúl Biord Castillo, será el siguiente en presidir la eucaristía de las 9 am. A las 10 am, Monseñor José “Trino” Fernández, obispo auxiliar de Caracas, será el responsable de oficiar la santa misa. Entretanto, Monseñor Henry Padilla, presidirá la eucaristía de las 11 de la mañana.
La misa solemne será a las 11 de la mañana, a cargo del Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, quien estará acompañado del clero caraqueño y sus obispos auxiliares. Al terminar, un breve descanso dispondrá a los devotos para esperar la próxima misa que Monseñor Fernando Castro celebrará a las 4:30 de la tarde; pero antes, a las 3 pm, se rezará el Santo Rosario.
Finalmente, a las 5:30 de la tarde, el Nuncio Apostólico de Su Santidad en Venezuela, Monseñor Aldo Giordani, celebrará la última eucaristía de este festivo día en Caracas. El aviso indica que durante cada una de las misas habrá confesiones.
Programa en Isnotú
Los trujillanos no se quedarán atrás para honrar a su paisano. En Isnotú, el domingo 26 será la “Caminata por la pronta beatificación”, la cual tendrá dos salidas, la ruta 1 es Valera – Isnotú con salida desde la plaza San Antonio llamada 17 Km, que contará con 14 puntos de hidratación; y la segunda ruta es desde las Trincheras en Betijoque hasta Isnotú, con un recorrido de 10 Km.La misa central está pautada para el mediodía siendo presidida por el Obispo de la Diócesis de Trujillo, Monseñor Oswaldo Castor Azuaje, con la asistencia de sacerdotes de la entidad y de otros estados. Esperan la visita de miles de peregrinos. También se realizarán una feria internacional del libro, encuentros culturales y peregrinación a Isnotú por diversas zonas pastorales que hacen vida activa en la región.
Entre las novedades de la remodelación experimentada por el templo parroquial en La Candelaria, está el área de la tumba del Doctor José Gregorio Hernández que ha sido protegida con vidrios de seguridad. Adicionalmente, se ha construido una ventana hacia la parte externa del frente que permitirá visualizarla de manera más amplia.
Por otra parte, se conoció que las obras de reparación estarán concluidas en un 80% para la fecha festiva. “Aunque todavía se observan cuadrillas de obreros dando los toques finales al mármol del piso, pintando columnas y puliendo literalmente el altar mayor y naves laterales; acometiendo trabajos en el techo y zonas de iluminación, el templo estará en óptimas condiciones para el día del natalicio de José Gregorio”.
La nueva pintura y el reacomodo de los espacios, así como la pulitura del piso y los asientos de madera, le confiere al templo más claridad y amplitud a la vista.
Monseñor Fernando Castro denota alegría cuando se le pregunta si ya hay algunos milagros preseleccionados. El Vice postulador de la causa pide calma y mucha fe. “Debemos confiar en los tiempos de Dios. Nuestro trabajo ahora es continuar pidiendo que los devotos presenten los testimonios de sanación, de entre los cuales, seguramente, está el milagro que permitirá la beatificación del Venerable”.
La Oficina de la Causa ha recibido más de ochocientos testimonio de personas que dicen haber sido curadas de manera extraordinaria al pedir la intersección del Doctor José Gregorio Hernández. El correo electrónico: causajosegregorio@gmail.com ha sido el canal para reportar los posibles milagros de Dios a través de la intervención del médico trujillano. “También es importante que lleves sus testimonios a la oficina”.
Finalmente, Monseñor Castro expresó el deseo de que todos “pudiéramos conocer” y “hablar de los milagros” de José Gregorio. “Conocerlo es conocer la vida de un santo, y de un gran ciudadano (…) Es sin duda, un modelo, un cristiano ejemplar”, dijo.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Alumno de dos Premios Nobel
El alumno de dos Premios Nobel
Foto: Archivo
(NoticiasYaracuy.com).- No hizo falta deliberar. El 29 de junio de
1888, cuando José Gregorio Hernández presentó el examen de grado para
obtener el título de Doctor en Ciencias Médicas, el secretario de la
Universidad Central de Venezuela no solicitó a los asistentes que
abandonasen el recinto. En cambio, tras la exposición de Hernández,
gritó: “Aprobado y sobresaliente por unanimidad”.
El Venerable ya entonces tenía fama de ser el primer estudiante de la UCV.
Corría el siglo XIX y los médicos venezolanos mostraban deficiencias en el campo de la experimentación. “El Gobierno de la época decidió enviar a París a un joven venezolano, graduado en la UCV, de buena conducta y con aptitudes reconocidas para que cursara estudios en Microscopía, Bacteriología, Histología Normal y Patológica experimental”, explicó Rafael Muci-Mendoza, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina, durante el foro José Gregorio Hernández. Reto y esperanza.
Hernández llegó a París el mismo año que inauguraron la Torre Eiffel, en 1889, con una beca de 600 bolívares. Muci-Mendoza destacó que durante su estancia en esa ciudad, el venezolano tuvo a los docentes más destacados en su campo. Uno de ellos fue Charles Richet, ganador del Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1913: “Richet era profesor de Fisiología Experimental en la Escuela de Medicina de París. Isador Strauss lo instruyó en Bacteriología y lo consideró su discípulo preferido. Su otro maestro fue Mathías Duval, en histología y embriología, quien declaró que sentirse orgulloso de haberlo formado”.
El otro Nobel que educó a José Gregorio fue Santiago Ramón y Cajal, a quien conoció en Madrid y se le considera el padre de la Histología moderna.
Francisco José Virtuoso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello, recordó que se trataba de tiempos difíciles para la fe en contraposición a la ciencia: “Venezuela se estaba abriendo a la modernidad. Para los positivistas, la fe formaba parte de un estadio anterior al desarrollo de la humanidad. Eran conceptos irreconciliables, pero eso no le impidió a José Gregorio ser un hombre con profundo compromiso cristiano, que puso su profesión al servicio de los más necesitados”.
Pionero. El regreso de Hernández a Venezuela costó 1.765 bolívares, el dinero fue suficiente para que trajera consigo los instrumentos para equipar el laboratorio de Fisiología experimental que sería instalado en la UCV. Las herramientas eran similares a las que había en los laboratorios de Berlín, que Hernández consideraba eran los más especializados.
Trajo seis microscopios con una resolución de una micra y magnificaciones de hasta 1200 diámetros y un tensiómetro más elaborado que permitía tomar la tensión sistólica y la diastólica –los que se usaban en el país sólo tomaban la sistólica–. “Gracias a él surgió la pedagogía científica”, sentenció Muci-Mendoza.
Para José Ignacio Moreno León, director del Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri, uno de los principales atributos de José Gregorio es que permitió renovar los estudios médicos en el país: “Modernizó la medicina. El impulso que le dio fue similar al que tuvo José María Vargas”.
A su regreso, en 1891, Hernández fundó la primera cátedra de Bacteriología en Venezuela y, de acuerdo con el Primer Congreso Médico Panamericano realizado en Washington en 1893, también fue la primera fundada en América.
La muerte de José Gregorio la certificó Luis Razetti, que en vida se contaba entre sus amigos, a pesar de sus diferencias religiosas. Cuando Hernández, en 1908, renuncia a la Academia de Medicina para irse a La Cartuja. Razetti, Secretario Perpetuo de la institución, no aceptó la renuncia.
Rafael Muci-Mendoza, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina, recuerda que una polémica famosa que hubo entre ambos médicos se debió a su posición sobre el origen del universo: “Hernández era creacionista y supo defender su postura frente a Razetti, al decirle que las academias no deben adoptar como principio de doctrina ninguna hipótesis, pues esto lejos de favorecer dificulta el adelantamiento de las ciencias”.
El Venerable ya entonces tenía fama de ser el primer estudiante de la UCV.
Corría el siglo XIX y los médicos venezolanos mostraban deficiencias en el campo de la experimentación. “El Gobierno de la época decidió enviar a París a un joven venezolano, graduado en la UCV, de buena conducta y con aptitudes reconocidas para que cursara estudios en Microscopía, Bacteriología, Histología Normal y Patológica experimental”, explicó Rafael Muci-Mendoza, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina, durante el foro José Gregorio Hernández. Reto y esperanza.
Hernández llegó a París el mismo año que inauguraron la Torre Eiffel, en 1889, con una beca de 600 bolívares. Muci-Mendoza destacó que durante su estancia en esa ciudad, el venezolano tuvo a los docentes más destacados en su campo. Uno de ellos fue Charles Richet, ganador del Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1913: “Richet era profesor de Fisiología Experimental en la Escuela de Medicina de París. Isador Strauss lo instruyó en Bacteriología y lo consideró su discípulo preferido. Su otro maestro fue Mathías Duval, en histología y embriología, quien declaró que sentirse orgulloso de haberlo formado”.
El otro Nobel que educó a José Gregorio fue Santiago Ramón y Cajal, a quien conoció en Madrid y se le considera el padre de la Histología moderna.
Francisco José Virtuoso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello, recordó que se trataba de tiempos difíciles para la fe en contraposición a la ciencia: “Venezuela se estaba abriendo a la modernidad. Para los positivistas, la fe formaba parte de un estadio anterior al desarrollo de la humanidad. Eran conceptos irreconciliables, pero eso no le impidió a José Gregorio ser un hombre con profundo compromiso cristiano, que puso su profesión al servicio de los más necesitados”.
Pionero. El regreso de Hernández a Venezuela costó 1.765 bolívares, el dinero fue suficiente para que trajera consigo los instrumentos para equipar el laboratorio de Fisiología experimental que sería instalado en la UCV. Las herramientas eran similares a las que había en los laboratorios de Berlín, que Hernández consideraba eran los más especializados.
Trajo seis microscopios con una resolución de una micra y magnificaciones de hasta 1200 diámetros y un tensiómetro más elaborado que permitía tomar la tensión sistólica y la diastólica –los que se usaban en el país sólo tomaban la sistólica–. “Gracias a él surgió la pedagogía científica”, sentenció Muci-Mendoza.
Para José Ignacio Moreno León, director del Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri, uno de los principales atributos de José Gregorio es que permitió renovar los estudios médicos en el país: “Modernizó la medicina. El impulso que le dio fue similar al que tuvo José María Vargas”.
A su regreso, en 1891, Hernández fundó la primera cátedra de Bacteriología en Venezuela y, de acuerdo con el Primer Congreso Médico Panamericano realizado en Washington en 1893, también fue la primera fundada en América.
La muerte de José Gregorio la certificó Luis Razetti, que en vida se contaba entre sus amigos, a pesar de sus diferencias religiosas. Cuando Hernández, en 1908, renuncia a la Academia de Medicina para irse a La Cartuja. Razetti, Secretario Perpetuo de la institución, no aceptó la renuncia.
Rafael Muci-Mendoza, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina, recuerda que una polémica famosa que hubo entre ambos médicos se debió a su posición sobre el origen del universo: “Hernández era creacionista y supo defender su postura frente a Razetti, al decirle que las academias no deben adoptar como principio de doctrina ninguna hipótesis, pues esto lejos de favorecer dificulta el adelantamiento de las ciencias”.
martes, 21 de octubre de 2014
Las huellas que dejó José Gregorio Hernández en Caracas
21/10/2014 | 12:04 PM
Las huellas que dejó José Gregorio Hernández en Caracas
(NoticiasYaracuy.com).- José Gregorio Hernández no abandonó las salas
del Hospital Vargas ni siquiera con su muerte. En más de una habitación
está pegada en la cabecera de la cama o guardada bajo la almohada de un
paciente la estampita del médico de los pobres. Rafael Muci-Mendoza, ex
presidente de la Academia Nacional de Medicina, ha dicho que se trata
del único médico con 100 años de servicio activo en el centro de salud. Y
es así.
María Fernández frecuenta el área de cirugía desde hace seis meses, cuando a su hijo le dispararon. Confía en que será el venerable quien le devolverá la salud al joven. Para eso, en más de una oportunidad, le ha dejado una vela encendida en el altar improvisado por los familiares de los enfermos en esa área. En la mesa las notas con peticiones, se confunden con las placas de agradecimiento por el favor recibido.
La última lección de Hernández en el Vargas fue sobre la lepra. Ahí, además de atender pacientes y educar, trabajó en el laboratorio que equipó gracias a la beca que le permitió cursar estudios de Microscopía, Bacteriología, Histología Normal y Patológica y Fisiología Experimental en París. Ese laboratorio está cerrado. Aseguró el doctor José Luis Rodríguez que ha estado así por muchos años. “Soy microbiólogo. José Gregorio Hernández fue el fundador de la primera cátedra de Bacteriología que hubo en el país –y en América–, así que profesionalmente soy hijo de su escuela. En el hospital se le respeta y recuerda mucho por su trabajo científico”.
Aunque el médico nació en Isnotú, estado Trujillo, desde los 13 años vivió en Caracas y se convirtió en un personaje de la ciudad, que aún conserva sus huellas.
El sillón y la casa desaparecida. Escogido por Luis Razetti, Hernández fue uno de los 35 fundadores de la Academia Nacional de Medicina en 1904. Ocupó entonces el sillón número 28, entre los seleccionados para normar la salud en Venezuela. La silla se conserva en el Palacio de las Academias. La Gaceta Médica de Caracas fue la tribuna para que Hernández expusiera sus investigaciones. “Esa fue la primera revista científica de Latinoamérica. En la biblioteca de la academia se conservan los números originales donde él publicó”, dijo Huniades Urbina, miembro correspondiente 39.
La casa de La Pastora donde vivía José Gregorio al momento de su muerte ya no existe, pero los habitantes de la parroquia conocen el punto en la que se ubicaba. Es en la esquina de Desbarrancados –justo en frente de una cauchera–.
Debajo de uno de los avisos que identifica la calle Norte 8 y la esquina hay un grafiti con la imagen del venerable. “Por el amor de los pobres, el pueblo de Venezuela ya le ha dado su lugar”, reza la inscripción junto a la figura.
De esa casa habría salido el médico el 29 de junio de 1919, alrededor de las 2:00 pm, para ir a atender a una de sus pacientes, pero fue atropellado.
En tres de los cuatro puntos cardinales de la esquina de Amadores le rinden homenaje. En el muro de la Farmacia de Amadores hay dos placas. Una que alude a que la vida del médico se extinguió en ese sitio y otra del Concejo Municipal de Libertador que refiere que desde el 28 de octubre de 2009 se designa con el nombre del Dr. José Gregorio Hernández la avenida Oeste 9. Aunque ninguna placa a lo largo de la vía lo indica.
El cartel que identifica la Farmacia de Amadores se cayó. Douglas Piña, administrador del negocio, explicó que la farmacia ha pasado por muchas manos desde la muerte de Hernández por lo que no conservan ningún recuerdo del médico en las instalaciones. Ni siquiera una de las más de 7.000 recetas escritas por el venerable, que los farmaceutas de la época ya valoraban y solían guardar. Pese a que su beatificación continúa pendiente, en los lugares que pisó ya se le considera santo.
Mervin Mármol es historiador y pintor. El artista fue el responsable de pintar el mural y además estuvo en las mesas de trabajo que se organizaron durante el mandato de Freddy Bernal para renombrar la avenida, donde participaron representantes del Museo Arturo Michelena, de la Casa de la Cultura de La Pastora y de la Fundación José Gregorio Hernández. “José Gregorio era alguien muy noble y humilde. El mural busca rendirle tributo al hombre, al médico, el investigador y humanista”.
Aunque sus restos fueron trasladados en 1975 a la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, en el Cementerio General del Sur todavía se le recuerda. Allí fue enterrado el 30 de junio de 1919. Todos los cuidadores de tumbas saben donde se ubicaba la suya. Sin embargo, el mausoleo no tiene ninguna identificación y es ahora hogar de un indigente. A una fosa de por medio están los restos de José Benigno Hernández, quien se presume fue su hermano. Ahí hay otra imagen de yeso de José Gregorio y una placa que dice: “Gracias, Doctor José Gregorio Hernández, por el favor concedido”.
María Fernández frecuenta el área de cirugía desde hace seis meses, cuando a su hijo le dispararon. Confía en que será el venerable quien le devolverá la salud al joven. Para eso, en más de una oportunidad, le ha dejado una vela encendida en el altar improvisado por los familiares de los enfermos en esa área. En la mesa las notas con peticiones, se confunden con las placas de agradecimiento por el favor recibido.
La última lección de Hernández en el Vargas fue sobre la lepra. Ahí, además de atender pacientes y educar, trabajó en el laboratorio que equipó gracias a la beca que le permitió cursar estudios de Microscopía, Bacteriología, Histología Normal y Patológica y Fisiología Experimental en París. Ese laboratorio está cerrado. Aseguró el doctor José Luis Rodríguez que ha estado así por muchos años. “Soy microbiólogo. José Gregorio Hernández fue el fundador de la primera cátedra de Bacteriología que hubo en el país –y en América–, así que profesionalmente soy hijo de su escuela. En el hospital se le respeta y recuerda mucho por su trabajo científico”.
Aunque el médico nació en Isnotú, estado Trujillo, desde los 13 años vivió en Caracas y se convirtió en un personaje de la ciudad, que aún conserva sus huellas.
El sillón y la casa desaparecida. Escogido por Luis Razetti, Hernández fue uno de los 35 fundadores de la Academia Nacional de Medicina en 1904. Ocupó entonces el sillón número 28, entre los seleccionados para normar la salud en Venezuela. La silla se conserva en el Palacio de las Academias. La Gaceta Médica de Caracas fue la tribuna para que Hernández expusiera sus investigaciones. “Esa fue la primera revista científica de Latinoamérica. En la biblioteca de la academia se conservan los números originales donde él publicó”, dijo Huniades Urbina, miembro correspondiente 39.
La casa de La Pastora donde vivía José Gregorio al momento de su muerte ya no existe, pero los habitantes de la parroquia conocen el punto en la que se ubicaba. Es en la esquina de Desbarrancados –justo en frente de una cauchera–.
Debajo de uno de los avisos que identifica la calle Norte 8 y la esquina hay un grafiti con la imagen del venerable. “Por el amor de los pobres, el pueblo de Venezuela ya le ha dado su lugar”, reza la inscripción junto a la figura.
De esa casa habría salido el médico el 29 de junio de 1919, alrededor de las 2:00 pm, para ir a atender a una de sus pacientes, pero fue atropellado.
En tres de los cuatro puntos cardinales de la esquina de Amadores le rinden homenaje. En el muro de la Farmacia de Amadores hay dos placas. Una que alude a que la vida del médico se extinguió en ese sitio y otra del Concejo Municipal de Libertador que refiere que desde el 28 de octubre de 2009 se designa con el nombre del Dr. José Gregorio Hernández la avenida Oeste 9. Aunque ninguna placa a lo largo de la vía lo indica.
El cartel que identifica la Farmacia de Amadores se cayó. Douglas Piña, administrador del negocio, explicó que la farmacia ha pasado por muchas manos desde la muerte de Hernández por lo que no conservan ningún recuerdo del médico en las instalaciones. Ni siquiera una de las más de 7.000 recetas escritas por el venerable, que los farmaceutas de la época ya valoraban y solían guardar. Pese a que su beatificación continúa pendiente, en los lugares que pisó ya se le considera santo.
Mervin Mármol es historiador y pintor. El artista fue el responsable de pintar el mural y además estuvo en las mesas de trabajo que se organizaron durante el mandato de Freddy Bernal para renombrar la avenida, donde participaron representantes del Museo Arturo Michelena, de la Casa de la Cultura de La Pastora y de la Fundación José Gregorio Hernández. “José Gregorio era alguien muy noble y humilde. El mural busca rendirle tributo al hombre, al médico, el investigador y humanista”.
Aunque sus restos fueron trasladados en 1975 a la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, en el Cementerio General del Sur todavía se le recuerda. Allí fue enterrado el 30 de junio de 1919. Todos los cuidadores de tumbas saben donde se ubicaba la suya. Sin embargo, el mausoleo no tiene ninguna identificación y es ahora hogar de un indigente. A una fosa de por medio están los restos de José Benigno Hernández, quien se presume fue su hermano. Ahí hay otra imagen de yeso de José Gregorio y una placa que dice: “Gracias, Doctor José Gregorio Hernández, por el favor concedido”.
lunes, 1 de septiembre de 2014
José Gregorio Hernández: De santo constituyente a constituido
Las Verdades de Miguel > Secciones > Reportajes > Edición 496: José Gregorio Hernández: De santo constituyente a constituido
Edición 496: José Gregorio Hernández: De santo constituyente a constituido
By Las Verdades de Miguel Web in Reportajes · August 13, 2014 · No comments
Tags: José Gregorio Hernández
Tags: José Gregorio Hernández
Neptalí Sánchez
“No esperes milagros, hazlos”. Gonzalo Arango
Tal vez aquel Martín Tinajero, quien
trajo su infinita bondad por estas tierras junto a los castellanos que
vinieron a América desde 1492, pudo haber sido el primer santo
venezolano. Naciendo en Ecija, Sevilla,
España –de lo poco que se sabe-,
se dice que era un hombre
de gran bondad y al morir por enfermedad, su cuerpo fue enterrado a
duras penas por sus compañeros. Luego de varios meses, regresaron al
sitio y encontraron su cadáver visible sobre la modesta fosa; emitía un
olor a fragancias naturales y en su corazón las abejas habían hecho una
notoria colmena que repartía miel sobre su cuerpo. Más interesados por
El Dorado, sus compañeros apenas refirieron el suceso como un “milagro”.
La Iglesia católica, muy interesada en los bienes de la conquista,
jamás hizo un pronunciamiento. Aquel primer milagro cristiano en América
quedó borroso en el tiempo.
En toda la milagrería venezolana, no
hay duda que el santo más trascendente es el sabio José Gregorio
Hernández. Nacido en Isnotú, Trujillo, Venezuela, tiene dos
coincidencias y una divergencia con Martín. Los une una gran bondad,
contrariamente, al sevillano lo rodeaban aromas naturales y abejas, y al
andino lo acompañan olores propios del hospital y restos de material
quirúrgico como muestras de sus milagros. La beatitud de José Gregorio
(como le dice la gente), es de origen enteramente popular, al igual que
la de Martín. Luego de haber sido un prominente y avanzado científico e
investigador, con premios en Europa, su vida entra en un extraño pasaje
que lo lleva a tocar la puerta de varios monasterios del norteño
continente, como buscando la paz del recogimiento y la ordenación en su
religión. No logra ordenarse y regresa al país para dedicarse por
completo al ejercicio de la medicina en una labor médica sin
precedentes. Pudiera decirse que revoluciona la atención ambulatoria en
Venezuela. Cobraba bien a los ricos para atender bien a los pobres. Su
consulta popular era reconfortante, de alivio y sosiego, de costo
voluntario muy módico, tendente a la gratuidad al igual que muchos de
los medicamentos. Todo indica que desde antes de morir atropellado por
un automóvil en la esquina de Amadores en Caracas, ya José Gregorio era
considerado un santo. Su significación como médico de atención inmediata
iba desde la consulta en casa, hasta el consultorio, pasando por el
consejo vivencial, la observación sanitaria, la prevención de
enfermedades, la ayuda material, la emergencia. Con unanimidad, toda la
Caracas de comienzos de siglo XX le llamaban “el médico de los pobres”.
El día 29 de junio de 1919, fecha de su entierro, la ciudad se paralizó y
acompañó solidariamente a quien hizo milagros en vida sin mediar la
condición social, pero apoyando más al desvalido. Si es por el voto
popular, ya es santo desde su práctica médica de vida, lo que nos indica
que es un santo constituyente.
Nada más inobjetable que un milagro
constituyente. Es y ya. Un milagro constituyente no amerita discusión
para el beneficiario. A este tipo de milagro lo acompañan un pronóstico
imposible de realizar y un trayecto donde las dificultades se disipan y
los objetivos (males), se transforman en posibles. Como en todo lo
humano, hasta los milagros están divididos entre los que reconoce el
pueblo y los que reconoce la iglesia (constituidos). Baste con que
alguien se cure de algún mal frente al cual se invocó la fuerte memoria
de José Gregorio Hernández, y aquello es un milagro constituyente. Su
testimonio pasa de boca en boca “constituyéndose” en fuente de poder
moral para el fortalecimiento de la fe en el santo trujillano. El pueblo
de Isnotú vive a diario esta fuerza constituyente que va en pro de la
búsqueda o el agradecimiento de un milagro, cuyo pago es el voto
sencillo en oraciones o devoción; o en cambio, en sencillas estampas y
otros motivos que dan trabajo a la gente. El poder constituyente de José
Gregorio Hernández como santo, llega a la santería de varias religiones
consideradas paganas por el catolicismo y asalta los hospitales y
clínicas con igual fervor. Algunos directores de estos servicios de
salud han llegado a prohibir imágenes de culto al santo en las camas y
sólo aceptar las imágenes (constituidas) de la Iglesia católica. La
culturosa devoción en el shamanismo coloca a José Gregorio junto a la
poderosa corte de la Diosa María Lionza y el Negro Felipe.
Para darse caché, el Vaticano prepara
su beatificación y canonización para 2019, y así secuestrar la
conmemoración de los 100 años de su muerte. En los próximos 5 años, a
través de la Conferencia Episcopal, seguirán haciendo esfuerzos por
acabar con la Revolución Bolivariana y tratar de celebrar “en grande”
junto a la oligarquía. Si esto sucede, el poder constituyente de José
Gregorio Hernández se perderá, ordenado con sombrero y bata blanca; las
manos (que una vez fueron símbolo de ciencia y sanación) descubiertas al
formalismo beato. Ya veremos a “Pana Goyo” constituido en gigantesca
estatua de yeso en todas las iglesias católicas de Venezuela, rodeado de
candelabros y la alcancía para atesorar diezmos, mientras continuará
apareciendo en las casas humildes para acompañar el milagro de
resistencia que hace el pueblo en su diario vivir.
Iglesia llama a testificar los milagros por el Dr. José Gregorio Hernández
| Buscan la beatificación |
Iglesia llama a testificar los milagros por el Dr. José Gregorio Hernández |
|
Comisión Nacional para la celebración de los 150 años del nacimiento del Dr. José Gregorio
Por: Zandy Aliendres
La Comisión Nacional para la
celebración de los 150 años del nacimiento del Dr. José Gregorio
Hernández anunció una serie de actividades previas al natalicio del
Venerable, a celebrarse el próximo mes de octubre. Conversatorios y
foros formarán parte del programa que se realizará en diversos lugares
de la Gran Caracas con el fin de dar a conocer la vida y obra como
galeno y cristiano del llamado Médico de los pobres.
El Monseñor Fernando Castro, Ovispo
Auxiliar de Caracas informó que el objetivo final es colaborar con la
causa de la beatificación del venezolano que, aunque aún no es
reconocido como santo por la Iglesia Católica, cuenta con la piedad
popular del pueblo venezolano.
Castro hizo un llamado a la
feligresía que ha sido favorecida por un milagro de Dios a través de la
intercesión del Dr. José Gregorio Hernández a darla a conocer pues este
es el requisito indispensable solicitado por la Santa Sede para poder
considerar la beatificación.
El testimonio debe ser relatado de forma
detallada donde se especifique qué ocurría antes del supuesto milagro,
qué ocurrió durante, quiénes invocaron la intercesión exclusiva del
Venerable y qué ocurrió después de la sanación. Los fieles que crean
haberla experimentado, deben enviar su declaración al correo electrónico
causajosegregorio@gmail.com. De no contar con el servicio de Internet,
puede entregarla a su párroco.
El Dr. Miguel Guzmán Blanco,
miembro de la Comisión médica de la Causa de Beatificación del Dr. José
Gregorio Hernández, destacó que la curación debe ser instantánea y
total, no explicable desde el punto de vista médico para poder ser
considerada como milagro.
Jueves, 21/08/2014
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