PARTICIPAR PARA LA BEATIFICACIÓN DE JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ, EN VIRTUD DE LOS NUMEROSOS Y RECONOCIDOS MILAGROS QUE HA HECHO, PERO QUE AÚN NO HAN SIDO CONSIDERADOS POR EL VATICANO. LA IDEA ES COMPARTIR Y COMUNICAR CON PRUEBAS LOS MILAGROS, INFORME MEDICO, FOTOS, DECLARACIONES ENTRE OTRAS Y MUY IMPORTANTE COMO CONTACTARLE PARA ENVIAR TODA LA INFORMACION A QUIENES DECIDEN POR LA SANTIDAD.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
domingo, 26 de octubre de 2014
José Gregorio Hernández un símbolo de unión
Especial: José Gregorio Hernández un símbolo de unión
Por Andreína García Reina
A 150 años del nacimiento del Doctor José Gregorio Hernández y a 95 de su muerte sorprende que aún sea tan recordado
y querido por los venezolanos. La iglesia Católica lo considera
Venerable desde 1982 por haber vivido una vida ejemplar, apegada a Dios,
y los cultos sincréticos lo consideran una figura muy importante por
sus poderes de sanación. Estudiantes, deportistas y enfermos aún le
rezan con la fiel convicción de que serán escuchados.Y es que el “el venezolano siente que rezarle a José Gregorio es efectivo e incluso lo recomienda”, tal como lo afirma la señora Laura Rizo de Zambrano, secretaria de la oficina de la Causa de la Canonización del médico nacido el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, Estado Trujillo.
José Gregorio es una de las figuras más conocidas en Venezuela por su fama de santidad, pero fue un científico, fue un profesor espectacular, dio clases durante 28 años en la escuela de Medicina, fue un investigador, tuvo publicaciones muy valiosas sobre tuberculosis, lepra y distintas enfermedades. Además fue fundador del laboratorio de la Facultad de Medicina y después fue director del laboratorio del Hospital Vargas, que para la época era un hospital grandísimo de 500 camas, para una Caracas que no pasaba de 400 mil habitantes, destaca el médico Manuel Guzmán Blanco, integrante de la comisión que creó el Episcopado Venezolano por los 150 años del nacimiento de José Gregorio Hernández.
Médico y ciudadano ejemplar
Tras muchos años de estudio, el legado de Hernández no está solo en los altares de los corazones de los venezolanos, está en sus numerosos escritos y en haber vivido una vida apegada a los valores humanos.“La obligación de cada cual, aceptada alegremente, y cumplida con fidelidad por el bien común, es la mejor manera de ser hijos verdaderos de esta entidad que Dios ha querido unirla a nuestra vida. La Patria”, dice una frase que se le atribuye a Hernández.
El compromiso con su país y su gente fue manifiesto en su vida desde que eligió la medicina como profesión. Sin embargo, es su regreso de estudiar en París con una beca del Estado y de ser alumno de dos premios nobel de la época, lo que marca un hito en la historia venezolana. En 1891 funda las cátedras de bacteriología, histología y fisiología experimental e introduce en el país la enseñanza del uso y manejo del microscopio, así como las técnicas de estudio de tejidos y cultivo de microbios, lo que dio inicio a la etapa científica de la medicina venezolana.
Aunque la medicina era su vocación de vida, Hernández se sintió llamado en varias oportunidades de su vida por los votos religiosos. Se unió a la orden de los Cartujos en Italia y asumió el nombre de Fray Marcello, pero la enfermedad y el mal clima le hicieron regresar a Caracas. También quiso hacerse sacerdote en Roma, pero las mismas circunstancias lo hicieron regresar. Su camino estaba en la medicina, en ayudar a los más necesitados.
Quizás la parte que menos se conoce de su vida es su infancia en Isnotú. Sus biógrafos, entre ellos Miguel Yaber, señalan que José Gregorio no era un simple campesino. Su padre y madre, ambos miembros de la burguesía de la época en el Estado Zamora, actual Barinas, escaparon muy jóvenes a Trujillo, huyendo de una amenaza de muerte que recibiera su padre, el conservador Benigno Hernández, de un grupo que le adversaba. En esa época Venezuela estaba en plena efervescencia, recién acababa la Guerra de los Cinco años y el país estaba plagado de guerrillas y pugnas intestinas.
Su educación inicial estuvo a cargo de su madre Josefa Antonia, hasta su prematura muerte, y desde que se inició en la educación formal destacó por su genio. Los valores morales de la época lo hicieron un joven muy apegado a la doctrina católica, oraba, iba a misa y de 12 años ya tenía escritos sobre cómo escucharla, según relata la señora Laura Rizo.
Conocer la vida de José Gregorio le hará mucho bien al país, afirma Monseñor Fernando Castro, vice postulador de la Causa. “Fue un excelente hijo, fue un excelente hermano. Fue un campesino de Isnotú que se superó a niveles impresionantes. Fue un excelente estudiante. La Universidad Central fue el sitio donde creció como médico, luego va a su pueblo para servir. Un servidor de esa calidad, un ciudadano de esa categoría, un hombre amante de la paz, un hombre que no distinguía entre blancos y negros, entre pequeños y grandes, gobernantes o no gobernantes, fue un médico excepcional. Un modelo de ciudadanía”.
El amor de la gente
La doctora María Isabel Giacopini fue criada en La Pastora, muy cerca de donde vivía el Doctor Hernández. Quizás esa cercanía despertó una gran curiosidad que se transformó en investigación y estudio sobre la vida, la muerte y el legado de José Gregorio.Giacopini, profesora de la Universidad Central, es defensora del legado médico de Hernández y ha organizado foros y conversatorios sobre su vida y obra. Relata que de muy pequeña padeció de rubeola y su tía le dio una estampita de José Gregorio para que le pidiera por su pronta recuperación. Después de seguir el tratamiento que le recetaron al pie de la letra, se curó y en su inocencia de niña creyó que José Gregorio le había hecho un milagro. Desde entonces le reza, sobre todo cuando era estudiante.
“La oración hace que uno saque de dentro de uno mismo una fuerza sobre natural”, dice ya entrada en años, pero su interés por José Gregorio la ha llevado a divulgar la trascendencia de su legado como médico. Giacopini considera que el Doctor Hernández es el fundador de la medicina experimental en el país por haber traído el primer laboratorio, el primer microscopio al país, y haber colaborado en la sistematización de la investigación en Venezuela.
“El instituto de Medicina Experimental de la Universidad Central de Venezuela lleva muy merecidamente su nombre porque fue él quien inició la medicina experimental en Venezuela, cuando llegó de Francia en 1891”, añade.
También se ha dedicado a desentrañar el momento en el que comenzó la devoción hacia Hernández.
“La devoción del Doctor Hernández comienza antes de su muerte. Cuando falleció fueron tantas personas a sus exequias que tuvieron que habilitar el Paraninfo de la Universidad Central que estaba cerrado. La gente no dejó que lo llevaran hasta el Cementerio General del Sur en carruaje, la gente quiso llevarlo en hombros. Rezaron los novenarios hasta que alguien llevó una petición y dijo que le había concedido un milagro”, explica Giacopini.
En 1949 la iglesia Católica distingue a José Gregorio Hernández como Siervo de Dios y tras un incendio en el Cementerio General del Sur por la cantidad de velas y ofrendas que le llevaban, sus restos fueron trasladados a la Iglesia de La Candelaria. Allí José Gregorio recibe cientos de visitas diariamente.
El abogado del Diablo
Antes de la creación de la comisión su papel ha sido de recibir aquellos supuestos milagros, en los que se requiere una opinión médica. Su trabajo ha sido analizar los casos al detalle y consultar con los especialistas, dependiendo de la patología en particular. “Algo que ha sido conmovedor y muy sorprendente es el número de testimonios que llegan”, afirma.
Pero lamentablemente ninguno ha calificado como milagro “Hasta ahora no hay el milagro definitivo para la beatificación. Yo creo que el milagro actual es que José Gregorio es una figura que une mucha gente”, sentencia.
“Para que algún hecho médico califique como milagro, en el caso de una enfermedad, tiene que haber una curación completa, en un período corto de tiempo y que no pueda ser explicada por los médicos”, explica.
En muchos casos, en los que la gente se ha sentido muy conmovida por la intervención de José Gregorio, la descripción de la enfermedad no se correspondía con la realidad, relata. “La persona no tenía realmente la enfermedad que le diagnosticaron”.
La otra arista del trabajo que ha hecho durante el último año el Doctor Guzmán, junto a la Causa del Doctor José Gregorio Hernández, es dar a conocer más detalles sobre la vida del llamado médico de los pobres.
El camino a la beatificación
“El paso más importante en este camino fue el que ya se dio el 16 de enero de 1982, cuando fue decretado por el Vaticano como Venerable”, explica Monseñor Castro y destaca que la inmensa mayoría de los casos de beatificación se quedan en el Decreto de Venerable porque todo el mundo tiene una página negra en la vida.“La investigación sobre la vida de José Gregorio fue muy exhaustiva. De hecho hubo un proceso adicional de investigación que se hizo por unos detractores que tenía y fue muy bueno, porque eso certificó su fama de santidad”, cuenta quien ha estado encargado de la vice postulación desde hace tres años.
El eclesiástico afirma que es un camino largo, que amanecerá cuando Dios quiera. Por ahora, dice, les corresponde trabajar. “Todo aquél que haya recibido una prueba una señal de Dios a través de José Gregorio debe hacernos llegar su testimonio a causajosegregorio@gmail.com”, puntualiza.
Nueva hipótesis sobre la muerte de José Gregorio Hernández
Nueva hipótesis sobre la muerte de José Gregorio Hernández
Por Andreína García Reina
Dicen que al salir, fue a la Botica de la cuadra para comprar las medicinas que necesitaba la vieja mujer. La historia señala que Hernández salió de la botica con premura y cuando iba a cruzar la calle fue arrollado.
El conductor, Fernando Bustamante, muy amigo suyo y su próximo compadre, iba a sobrepasar al tranvía que estaba parado frente a la botica y no pudo frenar cuando vio que una persona salía intempestivamente de detrás del tranvía. El carro, uno de los 600 que había en la Caracas de la época, hizo volar el cuerpo de Hernández que impactó contra la acera. El resultado fue una fractura de cráneo.
La doctora María Isabel Giacopini, profesora de la Universidad Central de Venezuela, defensora del legado médico de Hernández e investigadora sobre su vida, tiene una hipótesis diferente sobre los acontecimientos que desencadenaron su muerte. Según cuentan los vecinos, entre ellos el señor Gustavo Salazar, Hernández iba apresurado a atender a un niño que se cayó de un árbol y estaba herido. Por eso había salido con tanta premura y distraído de la botica.
En la Caracas de los techos rojos no había el tráfico de hoy. Apenas pasaba el tranvía y algunos carruajes halados por mulas. No era usual que pasaran carros por el casco de La Pastora, explica la doctora. “Por eso José Gregorio salió de la botica sin ver”, añade.
Esta es una infografía que publicó el diario El Universal sobre la muerte del venerable.
Las huellas que dejó José Gregorio Hernández en Caracas
Las huellas que dejó José Gregorio Hernández en Caracas
EMILY AVENDAÑO
eavendano@el-nacional.com 21 de octubre 2014 - 12:01 am
eavendano@el-nacional.com 21 de octubre 2014 - 12:01 am
José Gregorio Hernández no
abandonó las salas del Hospital Vargas ni siquiera con su muerte. En más
de una habitación está pegada en la cabecera de la cama o guardada bajo
la almohada de un paciente la estampita del médico de los pobres.
Rafael Muci-Mendoza, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina,
ha dicho que se trata del único médico con 100 años de servicio activo
en el centro de salud. Y es así.
María Fernández frecuenta el área de cirugía desde hace seis meses, cuando a su hijo le dispararon. Confía en que será el venerable quien le devolverá la salud al joven. Para eso, en más de una oportunidad, le ha dejado una vela encendida en el altar improvisado por los familiares de los enfermos en esa área. En la mesa las notas con peticiones, se confunden con las placas de agradecimiento por el favor recibido.
La última lección de Hernández en el Vargas fue sobre la lepra. Ahí, además de atender pacientes y educar, trabajó en el laboratorio que equipó gracias a la beca que le permitió cursar estudios de Microscopía, Bacteriología, Histología Normal y Patológica y Fisiología Experimental en París. Ese laboratorio está cerrado. Aseguró el doctor José Luis Rodríguez que ha estado así por muchos años. “Soy microbiólogo. José Gregorio Hernández fue el fundador de la primera cátedra de Bacteriología que hubo en el país –y en América–, así que profesionalmente soy hijo de su escuela. En el hospital se le respeta y recuerda mucho por su trabajo científico”.
Aunque el médico nació en Isnotú, estado Trujillo, desde los 13 años vivió en Caracas y se convirtió en un personaje de la ciudad, que aún conserva sus huellas.
El sillón y la casa desaparecida. Escogido por Luis Razetti, Hernández fue uno de los 35 fundadores de la Academia Nacional de Medicina en 1904. Ocupó entonces el sillón número 28, entre los seleccionados para normar la salud en Venezuela. La silla se conserva en el Palacio de las Academias. La Gaceta Médica de Caracas fue la tribuna para que Hernández expusiera sus investigaciones. “Esa fue la primera revista científica de Latinoamérica. En la biblioteca de la academia se conservan los números originales donde él publicó”, dijo Huniades Urbina, miembro correspondiente 39.
La casa de La Pastora donde vivía José Gregorio al momento de su muerte ya no existe, pero los habitantes de la parroquia conocen el punto en la que se ubicaba. Es en la esquina de Desbarrancados –justo en frente de una cauchera–.
Debajo de uno de los avisos que identifica la calle Norte 8 y la esquina hay un grafiti con la imagen del venerable. “Por el amor de los pobres, el pueblo de Venezuela ya le ha dado su lugar”, reza la inscripción junto a la figura.
De esa casa habría salido el médico el 29 de junio de 1919, alrededor de las 2:00 pm, para ir a atender a una de sus pacientes, pero fue atropellado.
En tres de los cuatro puntos cardinales de la esquina de Amadores le rinden homenaje. En el muro de la Farmacia de Amadores hay dos placas. Una que alude a que la vida del médico se extinguió en ese sitio y otra del Concejo Municipal de Libertador que refiere que desde el 28 de octubre de 2009 se designa con el nombre del Dr. José Gregorio Hernández la avenida Oeste 9. Aunque ninguna placa a lo largo de la vía lo indica.
El cartel que identifica la Farmacia de Amadores se cayó. Douglas Piña, administrador del negocio, explicó que la farmacia ha pasado por muchas manos desde la muerte de Hernández por lo que no conservan ningún recuerdo del médico en las instalaciones. Ni siquiera una de las más de 7.000 recetas escritas por el venerable, que los farmaceutas de la época ya valoraban y solían guardar. Pese a que su beatificación continúa pendiente, en los lugares que pisó ya se le considera santo.
Mervin Mármol es historiador y pintor. El artista fue el responsable de pintar el mural y además estuvo en las mesas de trabajo que se organizaron durante el mandato de Freddy Bernal para renombrar la avenida, donde participaron representantes del Museo Arturo Michelena, de la Casa de la Cultura de La Pastora y de la Fundación José Gregorio Hernández. “José Gregorio era alguien muy noble y humilde. El mural busca rendirle tributo al hombre, al médico, el investigador y humanista”.
Aunque sus restos fueron trasladados en 1975 a la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, en el Cementerio General del Sur todavía se le recuerda. Allí fue enterrado el 30 de junio de 1919. Todos los cuidadores de tumbas saben donde se ubicaba la suya. Sin embargo, el mausoleo no tiene ninguna identificación y es ahora hogar de un indigente. A una fosa de por medio están los restos de José Benigno Hernández, quien se presume fue su hermano. Ahí hay otra imagen de yeso de José Gregorio y una placa que dice: “Gracias, Doctor José Gregorio Hernández, por el favor concedido”.
María Fernández frecuenta el área de cirugía desde hace seis meses, cuando a su hijo le dispararon. Confía en que será el venerable quien le devolverá la salud al joven. Para eso, en más de una oportunidad, le ha dejado una vela encendida en el altar improvisado por los familiares de los enfermos en esa área. En la mesa las notas con peticiones, se confunden con las placas de agradecimiento por el favor recibido.
La última lección de Hernández en el Vargas fue sobre la lepra. Ahí, además de atender pacientes y educar, trabajó en el laboratorio que equipó gracias a la beca que le permitió cursar estudios de Microscopía, Bacteriología, Histología Normal y Patológica y Fisiología Experimental en París. Ese laboratorio está cerrado. Aseguró el doctor José Luis Rodríguez que ha estado así por muchos años. “Soy microbiólogo. José Gregorio Hernández fue el fundador de la primera cátedra de Bacteriología que hubo en el país –y en América–, así que profesionalmente soy hijo de su escuela. En el hospital se le respeta y recuerda mucho por su trabajo científico”.
Aunque el médico nació en Isnotú, estado Trujillo, desde los 13 años vivió en Caracas y se convirtió en un personaje de la ciudad, que aún conserva sus huellas.
El sillón y la casa desaparecida. Escogido por Luis Razetti, Hernández fue uno de los 35 fundadores de la Academia Nacional de Medicina en 1904. Ocupó entonces el sillón número 28, entre los seleccionados para normar la salud en Venezuela. La silla se conserva en el Palacio de las Academias. La Gaceta Médica de Caracas fue la tribuna para que Hernández expusiera sus investigaciones. “Esa fue la primera revista científica de Latinoamérica. En la biblioteca de la academia se conservan los números originales donde él publicó”, dijo Huniades Urbina, miembro correspondiente 39.
La casa de La Pastora donde vivía José Gregorio al momento de su muerte ya no existe, pero los habitantes de la parroquia conocen el punto en la que se ubicaba. Es en la esquina de Desbarrancados –justo en frente de una cauchera–.
Debajo de uno de los avisos que identifica la calle Norte 8 y la esquina hay un grafiti con la imagen del venerable. “Por el amor de los pobres, el pueblo de Venezuela ya le ha dado su lugar”, reza la inscripción junto a la figura.
De esa casa habría salido el médico el 29 de junio de 1919, alrededor de las 2:00 pm, para ir a atender a una de sus pacientes, pero fue atropellado.
En tres de los cuatro puntos cardinales de la esquina de Amadores le rinden homenaje. En el muro de la Farmacia de Amadores hay dos placas. Una que alude a que la vida del médico se extinguió en ese sitio y otra del Concejo Municipal de Libertador que refiere que desde el 28 de octubre de 2009 se designa con el nombre del Dr. José Gregorio Hernández la avenida Oeste 9. Aunque ninguna placa a lo largo de la vía lo indica.
El cartel que identifica la Farmacia de Amadores se cayó. Douglas Piña, administrador del negocio, explicó que la farmacia ha pasado por muchas manos desde la muerte de Hernández por lo que no conservan ningún recuerdo del médico en las instalaciones. Ni siquiera una de las más de 7.000 recetas escritas por el venerable, que los farmaceutas de la época ya valoraban y solían guardar. Pese a que su beatificación continúa pendiente, en los lugares que pisó ya se le considera santo.
Mervin Mármol es historiador y pintor. El artista fue el responsable de pintar el mural y además estuvo en las mesas de trabajo que se organizaron durante el mandato de Freddy Bernal para renombrar la avenida, donde participaron representantes del Museo Arturo Michelena, de la Casa de la Cultura de La Pastora y de la Fundación José Gregorio Hernández. “José Gregorio era alguien muy noble y humilde. El mural busca rendirle tributo al hombre, al médico, el investigador y humanista”.
Aunque sus restos fueron trasladados en 1975 a la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, en el Cementerio General del Sur todavía se le recuerda. Allí fue enterrado el 30 de junio de 1919. Todos los cuidadores de tumbas saben donde se ubicaba la suya. Sin embargo, el mausoleo no tiene ninguna identificación y es ahora hogar de un indigente. A una fosa de por medio están los restos de José Benigno Hernández, quien se presume fue su hermano. Ahí hay otra imagen de yeso de José Gregorio y una placa que dice: “Gracias, Doctor José Gregorio Hernández, por el favor concedido”.
Fieles celebran 150 años del nacimiento de José Gregorio Hernández
Desde
las 5:50 de la mañana de este domingo, la iglesia de La Candelaría de
Caracas abrió sus puertas para recibir a los feligreses de José Gregorio
Hernández que lo homenajean a los 150 años de su nacimiento.
A las 6:25 de la mañana le cantaron las
mañanitas y hasta las 7:40 terminó la serenata al llamado Siervo de
Dios. Las actividades religiosas continuarán en varias ciudades del
país.
La señora Carmen Almeijeiras aseguró que
el nacimiento de su hijo, Carlos Gregorio, fue un milagro del doctor
José Gregorio Hernández.
“A mi hijo lo iba perdiendo a
los dos meses de embarazo. Fui a la iglesia a pedirle porque había
perdido mucha sangre. Cuando fui al médico me dijo que era mentirosa,
que eso estaba cerradito. Por eso le coloqué el nombre a mi hijo en
honor a él”, señaló.
“No sé si el vaticano
entiende mucho esto, pero todos los milagros que consignaron los
rechazaron” indicó la devota Raiza Torrealba, quien afirma que lo que
sienten los feligreses por José Gregorio Hernández “es un fervor, algo
que llevamos dentro de nuestro corazón.
Autoridades eclesiásticas
El cardenal Jorge Urosa
Savino ofició la misa de las 12:00 a.m. desde la Iglesia de La
Candelaria en honor a El Venerable. En el momento de la eucaristía, le
pidió a Dios por la pronta beatificación de El médico de los pobres.
“Vamos a pedirle a Dios que nos conceda la gracia de su beatificación. Que Dios realice el milagro de llevar al doctor José Gregorio Hernández a nuestros altares”
El arzobispo de La Guaira,
monseñor Raúl Castillo, manifestó su satisfacción por la celebración del
150 aniversario del nacimiento de José Gregorio Hernández, a quien
calificó como un modelo para la juventud.
“Creo que es un modelo en estos momentos cuando muchas personas emigran, que creen que no hay oportunidades. José Gregorio se regresó a Venezuela, fue profesor y maestro. Además, mostró una gran sensibilidad humana que es lo que nos falta en estos momentos”
El vicepostulador de la causa de José
Gregorio Hernández, Fernando Castro, les solicitó a todas las personas
que hayan recibido algún milagro por parte de José Gregorio Hernández a
que postulen su testimonio, guardando historias médicas y narrando todo
lo que ocurrió.
“Es importante que todos pongamos nuestro granito de arena para que todos tengamos esa gracia que Dios nos va a conceder”
Al finalizar la homilía, el Cardenal invitó a los venezolanos a
aprovechar la importante ocasión para imitar al Dr. Hernández por ser
“un venezolano cabal que siempre cumplió con su deber”.
“Proclamó las virtudes cristianas, la iglesia ya reconoció que fue un hombre llenó de Dios”En cuanto a la posible beatificación del “siervo de Dios” por parte de Roma, la autoridad eclesiástica invitó a esperar sin paciencia sin “estar apurados”.
De igual forma rechazó a la corrupción, administrativa, fraude al estado, a la nación y la cantidad de asesinatos, además pidió respeto a la vida.
“Pienso en el señor Leopoldo López, Scarano y Ceballos, es importante que se atienda la realidad de los hechos, ellos están siendo acusados sin mayor fundamento, están siendo sometidos a juicios sin debidos procesos y maltratos en la cárcel, por lo que hago un llamado a que la situación se corrija y que se respete la justicia”
Actividades en Isnotú
Por su parte, en Isnotú, estado
Trujillo, la ciudad natal de José Gregorio Hernández, miles de
seguidores acudieron desde distintos lugares del país para pedir por la
pronta beatificación del “médico de los pobres”. La policía estatal, los
cuerpos militares y Protección Civil del estado Trujillo resguardan la
integridad de los feligreses.
En desarrolloEl santo no oficial de Venezuela
150 años del natalicio de José Gregorio Hernández
El santo no oficial de Venezuela
José Gregorio Hernández
(venezuelaaldia.com/)

Isnotú, un pueblito del municipio Betijoque
del estado Trujillo, espera este fin de semana más de cien mil
visitantes. No en vano este escondido rincón andino es el sitio natal
del Dr. José Gregorio Hernández, quien vino al mundo el 26 de octubre de
1864 en la que entonces se llamaba Estados Unidos de Venezuela.
El sesquicentenario (150 años) del natalicio del Dr. Hernández es además el año en que la Iglesia Católica venezolana y todos los ciudadanos de este país, se han declarado en una verdadera campaña para lograr demostrar un milagro que declare santo a quien ya lo es en el corazón de todos los venezolanos.
El 26 de octubre es Día de Júbilo Nacional desde el año 2008 y día No Laborable en el estado Trujillo. Si bien José Gregorio Hernández se encuentra sepultado en la Iglesia La Candelaria en Caracas (en honor a sus ancestros canarios), en Isnotú está el monumento conmemorativo que recuerda su lugar natal. El gobierno anunció que invertiría 48 millones de bolívares en mejorar el sitio y además ofreció una estatua de 80 metros de altura, con una vista panorámica de 360º grados, que si logran culminar sería la estructura más grande del mundo en honor a un santo.
Humildad y sabiduría
Su papá Benigno María Hernández Manzaneda era dueño del comercio del pueblo, lo cual hacía que los seis niños tuviesen un mejor nivel educacional y económico que la mayoría. José Gregorio, el mayor, era el favorito de su madre, doña Josefa Antonia Cisneros Mansilla, descendiente de españoles. Su inteligencia lo hizo destacar desde pequeño y a los 13 años lo enviaron a Caracas a terminar bachillerato en el Colegio Villegas, dirigido por Guillermo Tell Villegas, cuya esposa actuó como una segunda madre con el jovencito trujillano.
Aunque le gustaba derecho, estudió medicina por complacer a su padre. Al graduarse de médico en 1888 en la Universidad Central de Venezuela recibe una beca de honor del gobierno venezolano para especializarse en áreas no conocidas aún en el país, como microbiología, histología, patología, bacteriología y fisiología experimental. Concluidos sus estudios en la Ciudad Luz, viaja a Berlín, donde continúa su especialización.
En 1891 regresa de Europa y comienza como docente en la Escuela de Medicina de la UCV. Durante sus estudios en el Viejo Continente, el gobierno venezolano le encomendó la adquisición de equipos y bibliografía. Así es como José Gregorio Hernández introduce el microscopio en los laboratorios venezolanos. Fundó la cátedra de bacteriología, la primera en América y es la primera persona en Venezuela en publicar un trabajo de dicha disciplina (Elementos de Bacteriología, 1906).
Considerado pionero de la docencia científica en Venezuela, el Dr. Hernández es autor de trece ensayos reconocidos por la Academia Nacional de la Medicina, de la cual fue fundador. Formó una escuela de importantes investigadores: discípulos suyos fueron entre otros, el doctor Jesús Rafael Rízquez y Rafael Rangel (llamado El Sabio ).
José Gregorio Hernández era un hombre culto, hablaba español, francés, alemán, inglés, italiano, portugués y dominaba el latín. Tocaba el armonio y el piano con notable maestría. Dicen que tocaba a cuatro manos con el eminente músico Juan Vicente Lecuna. Publicó cuentos en el prestigioso semanario El Cojo Ilustrado. Era un obseso de la puntualidad y la responsabilidad.
Así que nuestro santo también fue un ilustre médico, un científico, músico, literato, políglota y como eso no bastaba a su genio, era un notable teólogo cuyo sueño era la vida de santidad, ¡como monje de clausura!
El hermano Marcelo
En 1908, el Dr. Hernández decide interrumpir su actividad científica y médica para ingresar en La Cartuja de Farneta en Italia, en la Orden de clausura de San Bruno. Toma el nombre de hermano Marcelo pero nueve meses después enferma por el intenso frío y las duras condiciones del monasterio y el superior lo manda de regreso a Caracas. Al llegar ingresa en el seminario de Santa Rosa, pero siempre obsesionado por la vida monacal se va a Roma con su hermana Isolina para estudiar en el Pontificio Colegio Pio Latino Americano, con miras a reingresar en el monasterio, pero nuevamente una afección pulmonar lo devuelve al templado clima de Venezuela.
Siempre orientado a la vida religiosa, ingresa a la Orden Franciscana Seglar de Venezuela (OFS), la más afín a su sensibilidad y amor por los más necesitados, inspirado en la humildad y pobreza de San Francisco de Asís. Así el Dr. Hernández se convirtió en el médico de los pobres, ése que no importaba la hora ni el sitio, estaba junto a los pacientes llevándoles no solo el remedio, sino el consuelo y la misericordia de Dios.
El 29 de junio de 1919, caminaba el Dr. Hernández por una calle de La Pastora. Llevaba una medicina a un paciente, cuando de pronto se asomó un vehículo que lo atropelló. Aunque no iba a alta velocidad, el brusco empellón hizo que el médico cayera y golpeara su cabeza contra la alta acera, lo cual provocó su muerte casi instantánea. Ante tal tragedia, los caraqueños exclamaron: ¡Ha muerto un santo!
El Santo de Venezuela
Desde el mismo momento de su muerte, la tumba del Dr. Hernández, (primero en el Cementerio General del Sur y luego en la iglesia de La Candelaria) era visitada por cientos de devotos creyentes en las curaciones milagrosas del médico. Ante el fervor popular y las evidentes virtudes extraordinarias, se inició en 1949 gracias al Arzobispo de Caracas Lucas Guillermo Castillo, el proceso de santidad, que consiste en cuatro pasos:
1. Siervo de Dios. El Obispo diocesano y el Postulador de la Causa presentan un informe sobre la vida y las virtudes de la persona. La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y si lo acepta, dicta el Decreto Nihil Obstat , que da luz verde a la introducción de la causa del ahora Siervo de Dios. Este paso lo aprobó José Gregorio Hernández.
2. Venerable. Esta parte del camino comprende cinco etapas: examen de la vida y virtudes, análisis de la ortodoxia de los escritos del Siervo de Dios, relación de los testimonios y de los argumentos presentados en un documento llamado Positio , discusión de este documento por un grupo de teólogos y luego de Cardenales. Por último, si la Congregación para las Causas de los Santos aprueba el Positio , el Papa dicta el Decreto de Heroicidad de Virtudes y el Siervo de Dios pasa a ser Venerable.
José Gregorio Hernández ha superado todas estas etapas y fue nombrado Venerable por S.S. Juan Pablo II en 1986.
3. Beato. En esta etapa el Postulador de la Causa (que está en Roma) debe probar: 1) la fama de santidad del Venerable. Para ello elabora una lista con las gracias y favores pedidos a Dios por los fieles por intermedio del Venerable. 2) La realización de un milagro atribuido a su intercesión. El proceso de examinar este presunto milagro se lleva a cabo en la Diócesis donde ha sucedido el hecho y donde viven los testigos.
El Vice postulador de la Causa está en Venezuela, es Monseñor Fernando Castro Aguayo, Obispo Auxiliar de Caracas y quien declara que ha recibido unos 500 casos de presuntos favores o milagros realizados por José Gregorio Hernández, que deben cumplir con dos condiciones para tener la posibilidad de ser aceptados por el Vaticano: a) la presencia de una sanación que los médicos consideren inexplicable para la ciencia y b) la invocación o intercesión exclusiva del Venerable en la realización de ese hecho.
Si la Congregación para las Causas de los Santos acepta el milagro presentado, entonces José Gregorio Hernández será beatificado.
4. Santo. Ya el último paso sería la canonización, que requiere de un segundo milagro comprobado.
Dos milagros atribuidos al Dr. José Gregorio Hernández han sido rechazados por el Vaticano: uno en 1987 y otro en 2009. El Cardenal Jorge Urosa Savino y el Vice postulador Monseñor Castro han pedido públicamente que al Venerable no se le rinda culto público, no se le hagan estampitas, oraciones, capillas, oratorios ni altares, ya que eso frena su camino a la beatificación.
No basta con la fe colectiva, ni con atribuirle hechos milagrosos: hay que demostrarlos indubitablemente con testigos, pruebas y rigor médico. El Vice postulador de la Causa, Monseñor Rincón está lleno de esperanzas por la gran cantidad de correspondencia recibida tanto en la Arquidiócesis de Caracas como en el correo causajosegregorio@gmail.com.
Ojalá que en este año Sesquicentenario del natalicio del Dr. José Gregorio Hernández, Venezuela obtenga la gracia de oficializar a su santo más querido.
Charitorojas2010@hotmail.com
Twitter:@charitorojas
El sesquicentenario (150 años) del natalicio del Dr. Hernández es además el año en que la Iglesia Católica venezolana y todos los ciudadanos de este país, se han declarado en una verdadera campaña para lograr demostrar un milagro que declare santo a quien ya lo es en el corazón de todos los venezolanos.
El 26 de octubre es Día de Júbilo Nacional desde el año 2008 y día No Laborable en el estado Trujillo. Si bien José Gregorio Hernández se encuentra sepultado en la Iglesia La Candelaria en Caracas (en honor a sus ancestros canarios), en Isnotú está el monumento conmemorativo que recuerda su lugar natal. El gobierno anunció que invertiría 48 millones de bolívares en mejorar el sitio y además ofreció una estatua de 80 metros de altura, con una vista panorámica de 360º grados, que si logran culminar sería la estructura más grande del mundo en honor a un santo.
Humildad y sabiduría
Su papá Benigno María Hernández Manzaneda era dueño del comercio del pueblo, lo cual hacía que los seis niños tuviesen un mejor nivel educacional y económico que la mayoría. José Gregorio, el mayor, era el favorito de su madre, doña Josefa Antonia Cisneros Mansilla, descendiente de españoles. Su inteligencia lo hizo destacar desde pequeño y a los 13 años lo enviaron a Caracas a terminar bachillerato en el Colegio Villegas, dirigido por Guillermo Tell Villegas, cuya esposa actuó como una segunda madre con el jovencito trujillano.
Aunque le gustaba derecho, estudió medicina por complacer a su padre. Al graduarse de médico en 1888 en la Universidad Central de Venezuela recibe una beca de honor del gobierno venezolano para especializarse en áreas no conocidas aún en el país, como microbiología, histología, patología, bacteriología y fisiología experimental. Concluidos sus estudios en la Ciudad Luz, viaja a Berlín, donde continúa su especialización.
En 1891 regresa de Europa y comienza como docente en la Escuela de Medicina de la UCV. Durante sus estudios en el Viejo Continente, el gobierno venezolano le encomendó la adquisición de equipos y bibliografía. Así es como José Gregorio Hernández introduce el microscopio en los laboratorios venezolanos. Fundó la cátedra de bacteriología, la primera en América y es la primera persona en Venezuela en publicar un trabajo de dicha disciplina (Elementos de Bacteriología, 1906).
Considerado pionero de la docencia científica en Venezuela, el Dr. Hernández es autor de trece ensayos reconocidos por la Academia Nacional de la Medicina, de la cual fue fundador. Formó una escuela de importantes investigadores: discípulos suyos fueron entre otros, el doctor Jesús Rafael Rízquez y Rafael Rangel (llamado El Sabio ).
José Gregorio Hernández era un hombre culto, hablaba español, francés, alemán, inglés, italiano, portugués y dominaba el latín. Tocaba el armonio y el piano con notable maestría. Dicen que tocaba a cuatro manos con el eminente músico Juan Vicente Lecuna. Publicó cuentos en el prestigioso semanario El Cojo Ilustrado. Era un obseso de la puntualidad y la responsabilidad.
Así que nuestro santo también fue un ilustre médico, un científico, músico, literato, políglota y como eso no bastaba a su genio, era un notable teólogo cuyo sueño era la vida de santidad, ¡como monje de clausura!
El hermano Marcelo
En 1908, el Dr. Hernández decide interrumpir su actividad científica y médica para ingresar en La Cartuja de Farneta en Italia, en la Orden de clausura de San Bruno. Toma el nombre de hermano Marcelo pero nueve meses después enferma por el intenso frío y las duras condiciones del monasterio y el superior lo manda de regreso a Caracas. Al llegar ingresa en el seminario de Santa Rosa, pero siempre obsesionado por la vida monacal se va a Roma con su hermana Isolina para estudiar en el Pontificio Colegio Pio Latino Americano, con miras a reingresar en el monasterio, pero nuevamente una afección pulmonar lo devuelve al templado clima de Venezuela.
Siempre orientado a la vida religiosa, ingresa a la Orden Franciscana Seglar de Venezuela (OFS), la más afín a su sensibilidad y amor por los más necesitados, inspirado en la humildad y pobreza de San Francisco de Asís. Así el Dr. Hernández se convirtió en el médico de los pobres, ése que no importaba la hora ni el sitio, estaba junto a los pacientes llevándoles no solo el remedio, sino el consuelo y la misericordia de Dios.
El 29 de junio de 1919, caminaba el Dr. Hernández por una calle de La Pastora. Llevaba una medicina a un paciente, cuando de pronto se asomó un vehículo que lo atropelló. Aunque no iba a alta velocidad, el brusco empellón hizo que el médico cayera y golpeara su cabeza contra la alta acera, lo cual provocó su muerte casi instantánea. Ante tal tragedia, los caraqueños exclamaron: ¡Ha muerto un santo!
El Santo de Venezuela
Desde el mismo momento de su muerte, la tumba del Dr. Hernández, (primero en el Cementerio General del Sur y luego en la iglesia de La Candelaria) era visitada por cientos de devotos creyentes en las curaciones milagrosas del médico. Ante el fervor popular y las evidentes virtudes extraordinarias, se inició en 1949 gracias al Arzobispo de Caracas Lucas Guillermo Castillo, el proceso de santidad, que consiste en cuatro pasos:
1. Siervo de Dios. El Obispo diocesano y el Postulador de la Causa presentan un informe sobre la vida y las virtudes de la persona. La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y si lo acepta, dicta el Decreto Nihil Obstat , que da luz verde a la introducción de la causa del ahora Siervo de Dios. Este paso lo aprobó José Gregorio Hernández.
2. Venerable. Esta parte del camino comprende cinco etapas: examen de la vida y virtudes, análisis de la ortodoxia de los escritos del Siervo de Dios, relación de los testimonios y de los argumentos presentados en un documento llamado Positio , discusión de este documento por un grupo de teólogos y luego de Cardenales. Por último, si la Congregación para las Causas de los Santos aprueba el Positio , el Papa dicta el Decreto de Heroicidad de Virtudes y el Siervo de Dios pasa a ser Venerable.
José Gregorio Hernández ha superado todas estas etapas y fue nombrado Venerable por S.S. Juan Pablo II en 1986.
3. Beato. En esta etapa el Postulador de la Causa (que está en Roma) debe probar: 1) la fama de santidad del Venerable. Para ello elabora una lista con las gracias y favores pedidos a Dios por los fieles por intermedio del Venerable. 2) La realización de un milagro atribuido a su intercesión. El proceso de examinar este presunto milagro se lleva a cabo en la Diócesis donde ha sucedido el hecho y donde viven los testigos.
El Vice postulador de la Causa está en Venezuela, es Monseñor Fernando Castro Aguayo, Obispo Auxiliar de Caracas y quien declara que ha recibido unos 500 casos de presuntos favores o milagros realizados por José Gregorio Hernández, que deben cumplir con dos condiciones para tener la posibilidad de ser aceptados por el Vaticano: a) la presencia de una sanación que los médicos consideren inexplicable para la ciencia y b) la invocación o intercesión exclusiva del Venerable en la realización de ese hecho.
Si la Congregación para las Causas de los Santos acepta el milagro presentado, entonces José Gregorio Hernández será beatificado.
4. Santo. Ya el último paso sería la canonización, que requiere de un segundo milagro comprobado.
Dos milagros atribuidos al Dr. José Gregorio Hernández han sido rechazados por el Vaticano: uno en 1987 y otro en 2009. El Cardenal Jorge Urosa Savino y el Vice postulador Monseñor Castro han pedido públicamente que al Venerable no se le rinda culto público, no se le hagan estampitas, oraciones, capillas, oratorios ni altares, ya que eso frena su camino a la beatificación.
No basta con la fe colectiva, ni con atribuirle hechos milagrosos: hay que demostrarlos indubitablemente con testigos, pruebas y rigor médico. El Vice postulador de la Causa, Monseñor Rincón está lleno de esperanzas por la gran cantidad de correspondencia recibida tanto en la Arquidiócesis de Caracas como en el correo causajosegregorio@gmail.com.
Ojalá que en este año Sesquicentenario del natalicio del Dr. José Gregorio Hernández, Venezuela obtenga la gracia de oficializar a su santo más querido.
Charitorojas2010@hotmail.com
Twitter:@charitorojas
Petición nacional a Dios por beatificación de José Gregorio Hernández
26/10/2014 | 7:35 AM
Eclesiásticas / Petición nacional a Dios por beatificación de José Gregorio Hernández
Petición nacional a Dios por beatificación de José Gregorio Hernández
Hoy cuando se cumpliendo los 150 años del nacimiento de José Gregorio
Hernández Cisneros en todas las iglesias católicas se harán en las misas
una petición a Dios para que nos conceda la gracia de la beatificación,
en Caracas, la Misa, en la Candelaria será presidida por el Señor
Cardenal, José Urosa Savino, el Nuncio, Aldo Yordani y Obispos de la
Conferencia Episcopal Venezolana, la Comisión Diocesana de Trujillo,
tierra natal del venerable siervo de Dios se cumplirá una amplia
programación; en la parroquia de Cocorote San Jerónimo, se efectuará una
jornada Misa, a las 6 de la tarde en demanda de esa beatificación,
hechos que tienen una tradición de 37 años, auspiciada por la Señora
Arminda de Yovera.
ECLESIASTICAS, aprovechó la oportunidad para entrevistar
telefónicamente a Mons. Castro, en Caracas, quien dirige la Causa a
nivel nacional, nos dijo: “Este es un día estupendo para que todos
oremos a Dios pidiendo las gracias de la beatificación. No se deben
permitir imágenes de José Gregorio en el interior de las iglesias, allí
se veneran a los beatos y a los santos, aunque José Gregorio ya este
canonizado en el corazón de los venezolanos debemos esperar el juicio de
la Iglesia. Los milagros de Dios, a través de Él, yo los tocos, debemos
rezarle a Cristo Jesús que podamos probar uno; recordemos que el
proceso de probar un milagro es muy laborioso, hoy el ruego debe ser por
probar ese milagro. Hay que conocer la vida de José Gregorio, vida
ciudadana y santa de un ilustre venezolano, modelo de vida cristiana,
como ya la iglesia lo ha propuesto y declarado venerable”.
Fue muy enfático al decirnos: “Todos los que hayan recibido algún favor
o un presunto milagro de Dios, a través de José Gregorio, notificarlo
a: causajosegregorio@hotmail.com, para someterlo al estudio de la Causa
de los Santos, en Roma, en donde fue declarado venerable el 16 de Enero
de 1986, reconociéndose que había vivido heroicamente las virtudes de la
fe, la esperanza, la caridad y las virtudes cristianas. En este momento
estamos en la novena fase, que es la búsqueda de un milagro, para que
se dé la tan anhelada beatificación”.
PABLO VI SUPO DAR A DIOS LO QUE ES DE DIOS
Ante una multitud de 70 mil católicos en la plaza de San Pedro, Roma,
el Papa Francisco Beatificó al Papa Pablo VI, cuya fiesta será todos los
26 de septiembre, y concluyó la tercera Asamblea General Extraordinaria
del Sínodo de los Obispos de todo el mundo sobre el tema de los
desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización y
que continuará en Octubre del 2015, en los próximos meses este documento
sinodal será discutido en todas la Diócesis de la tierra para que los
fieles cristianos aporten sus experiencias.
En la Homilía de la Misa de la plaza de San Pedro, el Papa dijo que
pastores y laicos llevaron a Roma la voz de sus iglesias del mundo para
ayudar a las familias de hoy a caminar sobre la vía del evangelio con la
mirada fija en Jesús; es una gran experiencia en donde se vivió la
sinodalidad y colegialidad sintiendo la fuerza del Espíritu Santo que
guía y renueva, sin cesar a la iglesia, llamada en premura a hacerse
cargo de las heridas abiertas y a reencender la esperanza para tantas
personas que la han perdido.
En cuanto al camino que debe seguir el Sínodo, en su segunda etapa,
expresó el Papa Francisco: “El Espíritu Santo que en estos días intensos
nos ha concedido trabajar generosamente con verdadera libertad y
humilde creatividad acompañe ahora, en las iglesias de toda la tierra el
camino que prepara el Sínodo Ordinario de los Obispos de octubre del
2015. Hemos sembrado y seguiremos sembrando con paciencia y
perseverancia con la certeza de que es el Seños quien da el
crecimiento”.
Así mismo dijo que en el día de la beatificación del Papa Pablo VI,
recordó las siguientes palabras al instituir el Sínodo de los Obispos:
-Después de haber observado atentamente los signos de los tiempos nos
esforzamos por adoptar los métodos de apostolado a las múltiples
necesidades de la sociedad y de nuestro tiempo- Hoy, ante Dios, no
podemos más que decir una palabra tan sencilla, como sin ser importante:
Gracias, gracias nuestro caro y amado Papa Pablo VI, gracias por tu
humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia. En sus
anotaciones personal, después del cierra del Concilio el que fue más que
el gran timonel del Concilio: -Quizás el Señor me ha llamado y me ha
puesto en este servicio, no tanto porque yo tenga algunas actitudes o
para que gobierne y salve a la iglesia de sus dificultades actuales sino
para que sufra algo por la iglesia y quede claro que El y nosotros es
quien la guía y la salva-.
Inmediatamente agrega, Papa Francisco: “En esta humildad resplandece la
grandeza del beato Pablo VI, en el momento que estaba surgiendo una
sociedad secularizada y hostil, supo conducir con sabiduría y, en tanta
soledad el timón de la barca de Pedro sin perder nunca la alegría y la
fe en el Señor. Pablo VI supo dar a Dios lo que es de Dios dedicando
toda su vida a la sagrada, solemne y gravísima tarea de continuar en el
tiempo y extender en la tierra la misión de Cristo, amando a la iglesia y
guiándola para que sea, al mismo tiempo madre amorosa de todos los
hombres y dispensadora de salvación”.
ECLESIÁSTICAS
Año 14 No. 723
Director: Mons. Nelson Martínez Rúst
Redacción: Julio César Hernández
Transcripción: Caren de Jesús Carreño
Corrección: Zaida Orozco de Hernández
juliohernandezcarrera@hotmail.com.
Año 14 No. 723
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